El terror habita en el mundo real todo el tiempo. Lo preocupante sería que no hubiera el recurso literario para procesarlo y explicarlo.
El terror habita en el mundo real todo el tiempo. Lo preocupante sería que no hubiera el recurso literario para procesarlo y explicarlo. ...
El terror habita en el mundo real todo el tiempo. Lo preocupante sería que no hubiera el recurso literario para procesarlo y explicarlo.
El pasado Festival Internacional de Cine de Guadalajara en su edición 27 mostró las nuevas caras de la cinematografía nacional. De entre ellos destaca Gabriel Mariño quien presentó su primer largometraje “Un mundo secreto”.
Sinopsis:
El último día de clases de María será el principio del viaje, atravesará el país por algo que aún no entiende, pero sabe que este no es un viaje de placer, no es un viaje para contar a los amigos. Es otra cosa: es un viaje que nació en lo profundo de sus sueños y en su corazón roto, pero tampoco de eso está segura.
Miguel Ángel Avilés: ¿Cómo surge la idea de la historia de "Un mundo secreto"?, ¿cómo fue el proceso de construcción de la misma?
Gabriel Mariño: Siempre he pensado que el viaje es un dispositivo para el cambio, para la transformación y el autoconocimiento. Me pareció una idea interesante: una joven atravesando México por tierra hacia el norte. A veces llega una idea y se combina con varios elementos en un instante preciso e irrepetible; estas ideas surgen no sé muy bien de donde y tampoco sé muy bien por qué aparecen, pero cuando lo hacen te sientes emocionado e inspirado. Cuando pensé en una joven caminando por la carretera en Baja California sabía que tenía que hacer esta película; la vi y la oí en mi cabeza, fue un proceso de escritura de guión de tres años y al mismo tiempo desarrollamos el proyecto, es decir, saber qué película queríamos y hacer y cómo queríamos hacerla.
MÁA: María podría parecer un personaje común, quizá sin mucho sentido, pero esa pasividad y la incapacidad de decir no ante situaciones de las que se pudo librar fácilmente confirman la historia y le dan el rumbo que tuvo la misma ¿Qué piensas de María?
GM:Es una joven que no ha andado bien ya desde hace algún tiempo, está muy sola y su desconexión ha llegado a un punto muy difícil de sobrellevar, no se siente cómoda con ella misma, no se siente a gusto en su piel, no es una niña pero tampoco un adulto y tiene un mundo interior muy grande.
MÁA: ¿Podría decirse que este filme entra dentro este cine nuevo que se puede denominar minimalista o quizá contemplativo?
GM: Creo que es una historia sencilla y es una película que va más sobre lo que no se puede decir con palabras, más sobre los silencios y las miradas, que sobre los diálogos y las vuelta de tuercas, quisiera pensar que es una película que reflexiona sobre el tiempo que pasa dentro del cuadro cinematográfico.
MÁA: ¿Has tenido alguna experiencia con esta cinta en el extranjero?
GM: Sí en Berlín, Cartagena de Indias, Colombia y Toulouse, Francia, sinceramente la gente fuera de México se conecta mucho con la historia y el personaje, me sorprendí gratamente, justamente la película acaba de ganar una mención de la crítica francés y el premio del jurado juvenil en el festival de Toulouse, así que muy feliz con la respuesta dentro y fuera de México.
MÁA: Como director, ¿qué lugar ocupa este trabajo en tu filmografía? Es tu primer largo, anteriormente realizaste un documental y un par de cortos…
GM: Creo que esta película es lo más importante que he hecho sin duda, mi primer largometraje, y espero no el último
MÁA: Ya trabajaste tres diferentes géneros (largometraje, documental y corto) ¿tienes preferencia por alguno?
GM: Yo quiero hacer cine, a veces documental y a veces ficción, esta vez fue ficción y estoy muy contento
MÁA: ¿Que puedes decir de Patricio Guzmán o de tu experiencia en el seminario que tomaste con él?
GM: Creo que le seminario con Patricio Guzmán fue vital para mi formación como cineasta, aunque era enfocado en cine documental todo lo que aprendí y reflexioné se puede aplicar a la ficción.
MÁA: ¿Qué tal tu experiencia en Múnich?
Gabriel Mariño: Fue un intercambio muy importante para mi en cuestiones creativas y personales, me di cuenta sobre todo que no importa tu nacionalidad, lo que importa es lo que tengas que decir sobre ti y tu mundo.
MÁA: ¿Tuviste algún apoyo de parte de alguna institución?
Gabriel Mariño: Pudimos producir esta película gracias al apoyo de Sobrevivientes Films, Bambú Audiovisual y Transistor Films que han contribuido con equipo, trabajo, medios, y gracias a que afortunadamente ganamos el fondo suizo de ayuda a la producción Visions Sud Est. Es la primera vez que una película de ficción mexicana gana este fondo; sólo dos documentales mexicanos habían sido apoyados anteriormente.
MÁA: ¿Es fácil hacer cine en México? ¿A qué problemas se enfrenta alguien que quiere hacer cine en este país?
GM: Creo que hacer cine es difícil en cualquier parte del mundo, en México es difícil, sí, hay muchos problemas, supongo que el más común es el de encontrar el financiamiento.
MÁA: Dos premios en esta experiencia en FICG27, ¿ que sabor de boca te deja esto?
Gabriel Mariño: Me siento muy contento con mis premios que fueron otorgados por el jurado mezcal, un jurado joven e independiente del polémico jurado de la categoría de largometraje mexicano de ficción, fueron premios honestos y sinceros que valoro muchísimo y a los que siempre les guardaré un especial cariño, creo también que el festival de Guadalajara debe poner más atención en asuntos vitales como la programación de las películas en competencia y la elección de jurados en aras de posicionar otra vez al festival de Guadalajara en el lugar de primer nivel que tuvo hace no tanto.
MÁA: En lo personal, ¿tienes planes a futuro? y ¿Qué viene para "Un mundo secreto"?
Gabriel Mariño: Estoy escribiendo ya mi segunda película pero el proceso apenas comienza.
Diego Enrique Osorno nació en Monterrey en 1980. Es reportero, escritor y cineasta.
Es autor de varios libros de crónica sobre rebeldía, poder y justicia en nuestro país durante tiempos recientes.
La presente entrevista se realizó una semana antes de que se decretara alerta sanitaria en nuestro país, en marzo de 2020. Por esta cuestión el estreno en salas de cine se canceló, pero el documental es parte de los estrenos de la plataforma de streaming Netflix para el 11 de noviembre del mismo año.
¿Cómo surge la idea de filmar Vaquero Del Mediodía?
Bueno, la poesía es un tema que me ha interesado porque para mí la poesía es un acto de rebeldía, es un acto de reivindicación de la libertad del ser humano y conforme más crítica se ha vuelto la realidad en el país, más me he terminado por aferrar a la poesía para tratar de sobrellevar la obligación que tengo como reportero, de contar historias sobre esta barbarie, sobre esta tragedia.
Entonces, cuando empecé a buscar a Samuel Noyola con el fin de tomarme unas cervezas con él y platicar, descubrí que estaba desaparecido y esa desaparición me pareció una metáfora de los tiempos que estamos viviendo y consideré que quizá esa búsqueda de la poesía en medio de estos tiempos de barbarie me podría ayudar a entender cosas o a generar nuevas preguntas.
Así fue como se generó este documental, a partir de la búsqueda de un poeta y de la necesidad de encontrar asideros que ayuden a remontar lo estamos enfrentando como sociedad en estos tiempos.
¿Por qué buscar un poeta, como mencionas, en estos tiempos convulsos? No hay mucha gente que busque un poeta y menos que busque la poesía
Es, precisamente, por esa rebeldía de la que hablaba al inicio de esta entrevista. Es esa determinación de ir contra la corriente. Hoy en día se admira más a un narco que a un poeta. Y yo trato de plantear, en este documental, lo fascinante, lo interesante, que hay en la vida de un poeta. Lo trágico también, lo angustiante… pero yo justo, quiero dialogar con este mundo distópico que se está construyendo y una buena forma que se me ocurrió para dialogar con esta distopía es contar la historia de un poeta. Y además sí, estoy continuando con un género que Bolaño ha implementado donde la cultura y el crimen se juntan. Este documental, como tú lo dijiste hace rato, puede ser el primer documental infrarrealista que hacemos.
¿Cómo fue la construcción de la película?
Hice mucha investigación. SÍ me senté a escribir un guión a un nivel muy detallado, casi como el de una película de ficción, escena por escena, indicaciones. Pero ese guión me ayudó nada más a poder incorporar a mi equipo a otros compañeros y compañeras que me ayudaran en los departamentos respectivos y ya luego ese guión se reescribió por completo en el rodaje y en la edición se reescribe completamente.
¿Es el documental o la serie de ficción esta nueva manera de contar historias para llegar a más personas? Esto en relación a que tú pasaste del texto escrito y lo empalmaste con el documental.
Seguramente sí, pero lo que puedo decir honestamente es que mi transición fue más accidental. Yo empecé a dar historias que yo escribía a cineastas y no me gustaban como las hacían. Entonces lo que traté de hacer fue proteger esas historias y aprender a contarlas en un lenguaje audiovisual. Ese fue mi arco, mi flujo como creador.
Si bien comencé con ese sentido de protección, después me di cuenta de que la imagen tenía tantas o más posibilidades que la palabra escrita. Y me volví como un admirador o alguien que aprecia esa posibilidad de contar historias.
Y ahí estoy. En el caso de Samuel. El hecho de que sea un poeta y que sea un poeta nómada como él, que ha vivido una vida llena de etapas muy contrastantes y muy peculiares, muy originales, me hizo que, cuando lo buscaba, pensara más que en escribir algo sobre él, pensar en una película. Porque vía los rostros de los amigos de él cuando yo hablaba, fui a los lugares en donde él había estado: un cuarto de azotea, la banca del parque, la recamara de una casa de la Condesa y como que en todos esos espacios sentía una conexión que me acercaba más a lo visual que lo escrito.
Al ver el documental no pude evitar pensar en Bolaño, un referente en ti. ¿Se puede decir que Vaquero Del Medio día es un ejemplo del periodismo infrarrealista?
Mira, no lo había pensado así (risas). Pero sí, sin duda alguna es el primer documental que hacemos en el periodismo infrarrealista. Sí, sí…
También me ocurrió en 2004, yo leí Los Detectives Salvajes. Yo trabajaba en MILENIO, en la Ciudad de México. Ese diario está en Morelos y Bucareli. Entonces yo iba a un café que estaba cerca del diario y me iba a leer. Y comencé a leer esa novela de Roberto Bolaño. Yo acababa de llegar a la Ciudad de México a vivir. Y comienzo a leer Los Detectives Salvajes con la fascinación de descubrir también la ciudad y luego me doy cuenta de que “La encrucijada veracruzana” era el café «El Habano» y luego digo, yo conozco a un poeta que me recuerda a todos estos.
En ese momento yo no identificaba a Mario Santiago Papasquiaro, ya lo conocía por un amigo, Marco Lara Clark, periodista que era amigo de él. Ya sabía yo de Mario. Pero yo leía la novela y pensaba en Samuel. Siempre. Yo la leía y decía: “Samuel hablaba de la Revolución, Samuel esto…” Noyola se burlaba mucho de los talleres de poesía, por ejemplo.
Entonces, el programa infrarrealista, que ahí estaba en clave con los realviceralistas, me remitió a Samuel Noyola. Y ya, solo lo pensé así. Años después, justo cuando comienzo a buscarlo, empiezo a darme cuenta de que necesita, tal vez, ayuda, ahí es cuando digo: “Putamadre, ya estoy convertido en un personaje más de Bolaño”… Por eso en la película hay un momento donde, justo a la mitad de la película, pongo la novela de Bolaño, a través de la anécdota que da título al documental.
Durante el documental me brincó cuando hablas de Octavio Paz, que contrasta con la aceptación de los infras, ahí dije que quizá encontraría algo más…
Claro, eso problematiza un poco más la historia, porque Samuel, se movía con los infras y se movía con Paz. Iba y venía.
Samuel trabajó en Vuelta, revista fundada por Octavio Paz. Estuvo en la producción de la revista y tuvo becas que le otorgó Paz.
Hay algunos escritores envidiosos que me decían que no, que Samuel nunca estuvo en la revista… Solo merodeaba, nunca tuvo cercanía, pero yo encontré los ejemplares y además, entrevisté a MarieJo, la viuda de Paz que nunca había dado una entrevista. Fueron cinco las entrevistas vía telefónica. Ella no quiso que la grabara porque no quería que la recordaran como pasó sus últimos años de su vida, como esa imagen. Me pidió que usara una foto de ella de joven. Por eso usé este archivo tan bonito, esa foto donde está ella con Paz. Pero ella justo lo dice, tal cual, para Octavio, Samuel era el poeta más inspirado de su generación. Era además un poeta que respetaba, que quería, en lo personal.
Pues sí, es incontrovertible e innegable pese a las envidias y a los enemigos que tuvo Samuel, que tuvo una condición privilegiada, pero fue por su obra, por su talento. Porque él, a diferencia de otros, que eran parte de la corte de Vuelta, que eran miembros de familias importantes, Samuel venía de “La Coyotera”, de un barrio, casi la zona roja de la ciudad. Y él se burlaba de los demás, les llamaba “Los Aristogatos”.
Foto de Diego Enrique Osorno: UANL / © Efraín Aldama Villa